"Pussyhat Project": gorros rosas, símbolo mundial contra Donald Trump, invaden las redes sociales
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"Pussyhat Project": gorros rosas, símbolo mundial contra Donald Trump, invaden las redes sociales

Surgió en Los Ángeles y es un proyecto llamado "Pussyhat", para tejer gorros de lana rosas con orejas de gato; las mujeres los usarán en una marcha el próximo 21 de enero; en algunos lugares como Seattle la lana rosa se agotó; ¿de qué se trata?

Las co-fundadoras del proyecto, Jayna Zweiman y Krista Suh y la dueña de local The Little Knittery, Kat Coyle

Surgió en Los Ángeles y es un proyecto llamado "Pussyhat", para tejer gorros de lana rosas con orejas de gato; las mujeres los usarán en una marcha el próximo 21 de enero; en algunos lugares como Seattle la lana rosa se agotó; ¿de qué se trata?

Un grupo de mujeres de Los Ángeles encontró una manera muy original de protestar: llevar gorros rosas con orejas de gato. La iniciativa se extendió rápidamente a todo el país, y planean usar los gorros tejidos en la marcha que se realizará el 21 de enero en Washington, un día después de la asunción del nuevo presidente, Donald Trump.

Las organizadoras invitan a las interesadas a tejer el gorro con sus propias manos, e incluso lanzaron un tutorial en YouTube:

"The Pussyhat Project" comenzó como una idea de dos amigas californianas, la guionista Krista Suh y la arquitecta Jayna Zweiman, ambas amantes del tejido. El nombre es un juego de palabras que encierra un doble sentido: Pussy significa gatito, pero también vagina -o con más precisión, concha- en lenguaje coloquial, en alusión a la despreciable costumbre del presidente electo de Estados Unidos de manosear a las mujeres sin su permiso - "grab them by the pussy"-, y de sus dichos sobre las mujeres que se revelaron durante la campaña ( "Si eres famoso, las mujeres te dejan hacerles lo que quieras. Tomarlas por la concha, puedes hacerle lo que quieras").

Zweiman y Suh decidieron aprovechar una estructura ya formada, la de los clubes de tejido, para organizar una acción que consiste en tejer gorros rosas con orejas de gato, a los que bautizaron como 'pussyhats'. Así, las mujeres que no pudieran marchar en Washington participarían del evento contribuyendo con sus gorros. Los gorros llevan un mensaje con las reivindicaciones de las tejedoras para las mujeres que los luzcan en la marcha, donde se distribuirán.

A medida que la voz se corre en las redes sociales, miles de gorras -tejidas con madejas de lana magenta o fucsia-, se confeccionaron en distintas partes del mundo, en sitios tan lejanos como Australia y Austria. Todas ellas se envían después a centros de recolección en los EE.UU., y en un sótano en Virginia, donde estarán listas para la marcha del sábado.

Son muchos los clubes de tejido que se sumaron al proyecto, y hay personas que individualmente están tejiendo gran cantidad de gorros, como un hombre que ya ha tejido más de 100, tal y como explican Juh y Zweiman. En ciudades como Seattle la lana rosa escasea, y en tiendas míticas de lana como Purl, en Nueva York, la demanda ha sido enorme. 

Las mujeres que tejen las gorras las ven como una manifestación física de su enojo hacia las declaraciones del presidente electo sobre las mujeres, las minorías y los discapacitados. Suh tiene un hermano menor, que es discapacitado y viajó a Ohio para hacer campaña por Hillary Clinton. “He canalizado mi dolor y mi ira a través de este proyecto”, expresa. “Si puedo hacer una gorra, quizás la gente en todo el mundo también pueda hacerlos y enviarlos. Es una doble función: una declaración unificada, de todos los que no pueden estar allí, pero quieren ser parte y estar representados”, aseguró.

Miércoles 18 de Enero de 2017
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